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LES NOCES

(LA BODA)

  ¿Que quieres, que te cuente la boda? Está bien, te la contaré.

     Fue en la ciudad de Xàtiva donde se celebró, allá por el año 1800, aunque por todas partes, en cualquier comarca valenciana, una boda comportaba un poco más o menos el mismo ritual; sol hacían falta un chico, una chica... y que las familias consintieran, cosa no siempre conseguida. Pero no fué este el caso que te contaré.

 La pareja se conocía de toda la vida, pero se enamoraro un primer sábado de octubre en la calle San José, una noche de danses (danzas). Ella iba con un grupo de amigas; él, con sus amigos. El cap de dansa (cabeza de danza) sacaba una a una a todas las bailadoras, las parejas formaban los cuadros  y la comitiva llenaba la vieja calle. Él y ella bailaron toda la noche, hasta que la cua (la pareja final)  acabó la dansà con el baile del fandango. Ya estaban prometidos. Pero solo ellos lo sabian.

 En un suspiro pasaron las semanas y llegó la navidad. La víspera salieron los grupos de mayores y niños a cantar el aguinaldo, y los viejos villancicos tradicionales iban de casa en casa. En la de ella, la juventud organizó un sarao en el curso del cual una joven sacó a bailar a su prometido el baile que llaman La petenera, nombre de una mujer muy mala que habia hecho mucho daño a los hombres; salieros muchas parejas, y, acto seguido, cuatro mujeres burlonas sacaron a uno de los jovenes más aseados del grupo: era el baile llamado de La despulladeta, acomodaciones del "cant a L'aire" al baile, y entre las cuatro dejaron al chico en calzoncillos. El sarao es acabó con la jota de Xàtiva, que como todas las de por allí tiene los estribillos cantados. A altas hores de la noche se acababa la fiesta. El canto del sereno impuso quietud, pero aún se oyeron sentiren, en la madrugada, unas coplas de ronda en honor de la moza de la casa.

 Con la llegada del buen tiempo, por la primavera, ella salia a la puerta de la casa a bordarse el ajuar, donde se juntaba con las amigas de siempre. Y cantaban canciones tradicionales, pero cuando llegaba la canción de a La din-din ponian una especial intención.

     Aquel año, por Corpus, ya paseaban juntos, pero acompañados, a la vez de la procesión. El ball dels nanos les dedicó un bailecito y ellos les tiraron dinero. Ella estrenaba vestido, y el una faja, pues era tradicional  estrenar cualquier cosa para significar el dia. También aprovecharon el dia para fijar el dia de la boda, y los amigos y amigas supieron que ebian ir pensando en los regalos. Los tuvieron de todo tipo, así como ocasiones para celebrar en grupo fiestas y aniversarios.

     En una ocasiòn, con motivo de bailar el bolero estrela, los dejaron solos después de hacer el "bien parado" con tal de verlos bailar en medio del circulo.

La boda, como es natural, fué en el otoño, después de la cosecha. Aún hay gente que recuerda las fiestas por aquella boda; y quien no la vió había oido hablar de ella, como tú, y quiere saber más. De buena mañana les hicierosn unas albades a los dos. Después de la misa se acercaron a casa de los padres de la novia tan gran cantidad de parientes, amigos y vecinos que daba gusto verlos, Havía gente de todas partes, famìlia que había venido de muy lejos: de I'Horta, de la Ribera, de la Vall de Cofrents, de la Foia de Castalla... y hasta de la fría y lejana Morella. El primer baile del dia, com siempre se ha hecho, fué la xàquera vella, iniciada, como es tradicional por los novios y por los padrinos.

     A continuaciòn se organizó la fiesta. Cada uno queria bailar sus bailes más carcterísticos. Empezaron los de Cofrentes con su fandango lleno de fuerza y de sabro.  Los de Morella invitaron a los novios y presentes a bailar  folies y La Corroquina, un fandango y una seguidilla durante la cual los hombres hacen "caricias" a las mujeres. Los de Crevillent, de la frontera del sur, bailaron el ball xafat, un u de aire ceremonioso que contrastó con la vida y el ritmo de los bailes anteriores. Cuando les llegó el turno a los de Castalla, pueblo de la Foia, se decidieron por las seguidilIes, baile por encima y por abajo, o sea agarrado y suelto, de coreografia divertida y llena de encanto.

     La fiesta duró todo el dia. Los dolcainers (dulzaineros) y los tabaleters (timbaleros) tocaron casi tanto como comieron y bebieron, aisí como el resto de invitados. Al final, los recién casados ya habían desaparecido, y la gente joven organizó las parejas para el más movido y espectacular de los bailes: L'u de la Font de la Figuera, con pasos de la dansa de este pueblo de la Costera alta. Cuando acabó el baile empezó la despedida. Todos se mostraron satisfechos y felices. Nadie olvidaría nunca el dia de la boda.

      ¿Que más quieres que te cuente? La boda fué así.